Preparar un viaje suele implicar listas, valijas y planes. Y en medio de todo eso, hay algo que a veces queda para último momento: pensar qué hacer si surge una consulta de salud lejos de casa.
No se trata de anticipar problemas, sino de viajar con tranquilidad. Tener a mano lo básico y saber cómo resolver una consulta puede marcar la diferencia.
Un botiquín de viaje pensado para situaciones comunes
Armar un botiquín no significa llevar de más, sino contar con lo necesario para resolver situaciones habituales.
Para primeros auxilios, suele ser útil incluir:
- Gasa estéril y vendas.
- Cinta hipoalergénica y apósitos.
- Solución fisiológica.
- Antiséptico.
Medicación básica para el día a día
Algunos medicamentos pueden ayudar a aliviar molestias frecuentes durante un viaje, siempre respetando indicaciones médicas previas.
Entre los más habituales:
- Analgésicos y antitérmicos, para dolores de cabeza, musculares o fiebre.
- Antihistamínicos, ante alergias inesperadas.
Cremas y protección para la piel
La exposición al sol, las picaduras o pequeños roces también son parte de muchas escapadas.
Por eso, en el botiquín puede ser útil sumar:
- Crema post-solar con aloe vera.
- Crema regeneradora con vitamina A.
- Crema para picaduras.
- Protector solar y repelente.
Si necesitás una consulta durante el viaje
A veces, más allá del botiquín, surgen dudas o situaciones que requieren una consulta médica.
Por ejemplo, si olvidaste la receta de tu medicación crónica o necesitás orientación en medio del camino.
En esos casos, no hace falta esperar a volver ni buscar un turno presencial.
Con Alegramed podés ingresar a la Guardia Virtual y consultar con personal asistencial a través de una videollamada, desde tu celular.
Viajar con más tranquilidad
Tener un botiquín básico y saber que contás con una opción de consulta durante el viaje ayuda a disfrutar más del descanso.
Cuidar la salud también es parte del viaje, incluso cuando estás lejos de casa.